Por Erick Garay y Miguel H. Tapia Salas

Apu Rímac: el dios que canta (Cascajo, 2019), es una selección de poesía apurimeña contemporánea. Nació con la intención de dar un primer acercamiento de la poesía de dicha región y de difundirla a quien buenamente quiera acercarse a ella.

Tal como se detalla en el prefacio, «una antología es una mirada parcial, limitada por quien la realiza, cuyos criterios no pueden ni tienen por qué ser del agrado de todos». Es, por tanto, «una línea trazada con un dedo tembloroso», «un acto de valentía y arrogancia».

Tratamos aquí de ser menos arrogantes, más fallidos, y presentar una muestra, un puñado parcial aunque no por ello menos valioso, de la extensa poesía que se hace en tierras apurimeñas, poesía, por lo demás (lo cual sin duda dificulta la empresa pendiente de la antología histórica y con mayúsculas), casi secreta.

Este libro se gestó (y volvamos al prefacio) «con el apoyo de tres, que (…), entre lecturas, trabajos y angustias propias, se tomaron el tiempo de estirar la mano amiga y ayudar a ser realidad este libro, que es muestra de lo que se puede encontrar fuera de los círculos literarios de la capital, y que es una alegría». Y así, Apu Rímac es «una voz que canta entre los cerros y recuerda molles, eucaliptos, las plantaciones de maíz, el amor plasmado entre las cabuyas, un provinciano gritando, los cantos de Chacalón y el mate tomado con añoranza en las aulas de una universidad».

Les compartimos tan solo algunos de los poemas de este libro.

Lourdes Aparición

Mi cuerpo es un pueblo en emergencia

Mi cuerpo

es pueblo

y

lleva consigo mitos que duermen

entre el maíz de cada huerta

y pasean por mulas

el leño que usarán

para calentar el mote

o hacer la sopa de maíz

Mi pueblo / mi cuerpo

junta coca

para resistir la siembra

y estar listo para la cosecha

que empieza dentro de cinco lunas

Mi cuerpo

con su río semiseco en verano

recibe a los niños

y niñas

que se zambullen

desde la roca más alta

hasta la tarde más clara

para luego correr a casa

antes de que empiece la lluvia

Mi pueblo / mi cuerpo

cuenta las vacas que descansan en el patio de mi tío

cerca al baño de emergencia

como todas la cosas

aquí son de emergencia

Emergencia mi asma

que me ata cada cierto tramo

que camino a la plaza

Emergencia los huesos de mi abuela

que ya están secos

para cargar más peso

en la yiklla

Emergencia

Mi cuerpo es mi pueblo

en emergencia

escapando por la ventana

que lleva hacia el cuarto más oscuro

donde olvidamos

sus nombres

y sus rostros.

DONNY D. PORTILLO FERRO

La ópera de los transeúntes

Quiero seguir soñando porque estás tu

          musiquita que acompaña tus ojos

         aquí es mi patria, donde cantan los indios con los dioses

Quiero que los hombres dejen de ser hombres

         y aspiren a ser gorriones o selenitas

         para que le canten ícaros en la entropía

Quiero que la creación esté por encima de los chakras

         y los bosques por encima de la autoestima

Quiero que las mañanas dejen de ser kafkianas

         y que las orugas dejen de ser trenes

         y que las aves dejen de ser aviones

Quiero que la explicación del origen del universo

         tenga que ver contigo

         porque de mantras y discursos indigenistas

         ya levantaron epodos

Quiero que mi país germine de la sonrisa

         y la sonrisa sea sinónimo del uni-verso

Quiero que las ecuaciones diferenciales

         y los métodos matriciales

         expliquen el dominio onírico

Quiero que mis canciones hablen de amor, de guerras y muros,

         de sueños y del niño Ernesto, de hackers y telos baratos.

Quiero que mis canciones hablen de las sequías, de tinyas y Violeta Parra,

         de trovadores y chicherías. Que hablen del alprazolam,

         de los estados de emergencia, del infinito, del capitalismo.

Quiero que mis canciones hablen de huariques y yunzas,

         de curanderos y pabluchas, del radar Doppler

         y los asilos de ancianos. Que hablen de King Crimsom

         y la Divina Comedia, de Chacalón, de Sofía y la antimateria

Quiero que DE las grandes metrópolis

         florezcan niños y de los niños florezcan sueños

         y que a estos se les confunda con el futuro

Quiero que los jóvenes hagan un pacto con la poesía

         y que a eso se le llame nucleosíntesis primordial

         o simplemente jugar trompos

Quiero que montar bici sea igual a hacer expedientes

         y que esta sea la metafísica de los revolucionarios

Quiero que la transculturización sea un mito

         e inventarte la hierática de mi debilidad

Quiero que los políticos se arrojen a los orfanatos

          mas no a los mares

          y que de sus hombros crezca la nueva tierra

Quiero que los artistas tomen las calles

          y levanten el imperio perdido de las mariposas

Quiero seguir soñando

          porque estarás tú.           

HUGO CARRILLO CAVERO

ZOILA V

¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente

Que el mundo se trocara en hoja seca

O en un vilano al viento

Para que yo pudiera encontrarte de nuevo

Sola!

Ezra Pound

Yo no sé cómo

pero tus sueños están aquí sin nieblas ni velos,

laten aún muy despiertos como caballitos de totora

nos acuden a surcar un mar de enredos.

Yo no sé cómo pero tus manos labran las pieles de los vitrales,

y tus coplas y tu señal

refugian la moral en niños que se sosegarán en tus sueños

frente al botafumeiro del abuelo.

Yo no sé cómo, pero tus aires vendrán otra vez

prolongando nuestros gritos en la penumbra, y guerrearán

con los frescos de Quispe Tito en los murales del Korikancha.

Yo no sé cómo, pero mañana vuelven los días de luz.

Mañana llegará, y sin falta, tu amor en dulce bebedizo.

Sí, mañana,

mañana llegan las tardes buenas en tus relucientes negros ojos.

Yo no sé cómo, pero, sí, mañana mismo

trenzaremos puentes de luces con tu aliento

y barricaremos las noches tristes

con entrañables paredes teñidas de sueños.

Yo no sé cómo, pero los sueños que dejaste en la almohada

y las azules alegrías que regaste cada año nuevo,

orlan vuelos nupciales de colibríes. Yo no sé cómo,

hermana; pero los idos que te cargaban males

¡abrevan hoy, entre mate y café, tus mejores años! 

También les compartimos «Coqueteos nocturnos», uno de los poemas seleccionados de Miguel H., en la voz de Alejandra Loayza, estudiante del colegio La Salle (Abancay).

APU RÍMAC: EL DIOS QUE CANTA | Ficha técnica

  • Edición y compilación: Miguel H. Tapia Salas, Erick Garay y Julio C. Hermoza.

  • Poetas compilados: Lourdes Aparición, Álvaro Cortés Montufar, Miguel H., Hugo Carrillo, Alejandro Medina, Ana Melva, Donny Dante Portillo, José Luis Palomino, Mia Karolina Alarcón, Dalid Pereira.

  • Año: 2019

  • Editorial: Cascajo

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