Sara Ser, es un poemario a presentarse el 21 de junio en la Casa Bagre, escrito por Miguel H. Tapia y publicado bajo el sello de Cascajo. Intenta reflejar la peligrosa cuestión de ser quien uno es, y querer lo que uno quiere; a pesar de.

El amor patético (como de niños), la cultura del hombre en serie y encajetado, la cuestión del provinciano, y un pato que baila, entre otros temas, van armando un libro, que vale por lo menos el tiempo de ser leído.

Pueden revisar el evento de la presentación en:

Al final del artículo, el enlace con el poemarío completo y un bonus track en la horrísona voz del autor.

Sara Ser

Ser como el maíz o la papa.Un eucalipto sorbiendo la fuerza de la tierra.Viento y sangre a la vez.El único fruto sosteniéndosede mil tallos diferentes.Ser el chuño que el frio alimentay las películas animadas japonesasque adornan el ociocon dolor y manchas.Ser, en parte, los nexoscon la tierra blancay las castas.El pescador frío en la madrugada.El texto.El griego.Un dios pagano hecho hombre.Tierra y piedra hechos dios.Pico y pala rompiendo el airecon gritos de desamparoEl baile de los dedosy el brillo de la casa a las cuatro de la tarde.Luego regresar.Ser el patio de las letrascon la sombra de un libro y el regazo de Tania.

El olor a humo de un trago que no se ha de beber.Querer la viday tragarla en un amasijosin forma ni sabor.Ser todopara acabarcomo un interminable vacío que nunca acaba

También los patos bailan

Dedicado al artista del disfrute, CantinflasCuando uno no sabe bailarlos cactus se empeñan en tapizar el suelo.Levantar una piernaTratar inútilmente de mantener el equilibriocomo un trompo en su último estertor.Caer.Intentar zapatear un huayno o un carnaval.Imitar el cortejo de un pato.Caer.Estirar las piernasen tiernas hipótesis de dolor.Escamarse la alegríay aguaitar la ajena.La sutileza de una plumamarcando el ritmo del juego.Elefantes de azul allanando la pistao ratones temerosos tentando el airede la inalcanzable esquina del apatismo.Puedes gritar hasta desgarrar la tristezacomo un Arguedas con dolor de puebloo una Fitzgerald con dolor de negro.Pero si no sabes bailary no tienes los pies hechos raíces

ni telarañas taponando las orejaspuedes tan sólo seguir el ritmo de la sangrey dejar salir un grito de guerramientras pisas a los demáso conviertes la cabezaen una alegoría del cuerpo:¡Oh sí, beibe!Eso,si eres valiente.

Cómo llegar a París

Hay quien lleva un árbol triste en la miraday sigue andando.Los hay enteros y a pedazosBailan, cantan, se desnudan en la plazaGritanClavan clavos en la arenaal capricho de la oleadaArrastran por las callessus cabellossus esfuerzosla culpa en la miradaLa madre sin sandaliasGritan penas descarriadas.Hay quién silba entre las calles¡Deja trozos del zapato!las uñas mal cortadas¡Los libros bajo el brazo!

Bonus:

El poemario, libre para usar y reproducir en su totalidad, sin fines de lucro:

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